Chile confirma su papel protagónico en el mapa de la energía limpia mundial. El gobierno trasandino aprobó tres proyectos de energías renovables no convencionales que suman 822,4 megavatios (MW) de capacidad instalada y una inversión superior a los 1000 millones de dólares.
El anuncio efectuado por el Comité de Ministros, integrado por los titulares de Medio Ambiente, Salud, Economía, Agricultura, Energía y Minería, marca un hito en la estrategia de descarbonización nacional y acelera la expansión de fuentes limpias en el Sistema Eléctrico Nacional.
La resolución se tomó tras una exhaustiva revisión técnica y ambiental, que incluyó el análisis de reclamos y la confirmación de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable para cada proyecto.
Los tres desarrollos aprobados no solo representan una ampliación significativa de la capacidad de generación limpia, sino que también integran infraestructura de transmisión asociada. Esto permitirá conectar las nuevas plantas a la red eléctrica nacional y resolver cuellos de botella persistentes entre las zonas productoras del norte y los principales centros de consumo del centro del país.
Nuevas plantas solares y eólicas
El primero de los proyectos aprobados, el ERNC Tarapacá, fue desarrollado por Repsol Ibereólica Renovables y se ubicará en las regiones de Tarapacá y Antofagasta. La iniciativa contempla la construcción y operación de una central híbrida de energía solar y eólica, con una capacidad total de 226 MW: 135 MW fotovoltaicos y 91 MW eólicos. El despliegue solar incluirá 223.000 paneles solares de 660 Wp cada uno, mientras que el parque eólico sumará 13 aerogeneradores de 7 MW cada uno. Ambos compartirán una subestación y una línea de transmisión dedicada, con una inversión estimada en 200 millones de dólares.
El parque eólico Rinconada, ubicado en la región del Biobío, alcanzará los 258 MW de capacidad instalada y requerirá una inversión de 365 millones de dólares. La central se emplazará en las comunas de Laja y Los Ángeles, con una línea de transmisión propia que permitirá despachar la energía generada directamente al Sistema Eléctrico Nacional.
El tercer proyecto, Los Coihues, se desarrollará en la región de Ñuble, en las comunas de El Carmen, Pemuco y San Ignacio. Con 338,4 MW de potencia y una inversión de 470 millones de dólares, será el de mayor escala entre los tres aprobados y también contempla infraestructura de transmisión para garantizar su integración a la red.
Estos proyectos fueron seleccionados tras superar las etapas de evaluación ambiental y técnica más rigurosas del país. Cada uno cuenta con una Resolución de Calificación Ambiental favorable, condición indispensable para iniciar la fase de preparación y construcción. El inicio de las obras civiles a gran escala está previsto para este año, mientras que la conexión a la red eléctrica nacional se estima entre 2027 y 2028.
El modelo de generación híbrida, que combina energía solar y eólica, se presenta como una solución eficiente para mitigar la volatilidad inherente a cada fuente por separado. La infraestructura de transmisión interregional permitirá aprovechar los recursos naturales de manera más efectiva y garantizar el suministro energético en las horas de mayor demanda, consolidando a Chile como un referente en la transición hacia economías descarbonizadas en Sudamérica.
Impacto ambiental, integración regional y perspectivas de futuro
La aprobación de estos proyectos busca acelerar la descarbonización y reducir la dependencia de combustibles fósiles. El Comité de Ministros consideró informes técnicos del Servicio de Evaluación Ambiental y rechazó los reclamos presentados, lo que habilita la ejecución de iniciativas de gran escala en distintas regiones del país.
El proyecto ERNC Tarapacá destaca por su localización en las comunas de Pozo Almonte y María Elena, en el norte chileno, una zona con altos niveles de radiación solar y vientos persistentes. La combinación de tecnologías fotovoltaicas y eólicas permitirá una producción más estable y una mayor eficiencia energética. El parque eólico Rinconada, en Biobío, y Los Coihues, en Ñuble, potenciarán el desarrollo renovable en el centro-sur del país, diversificando la matriz de generación y acercando la energía limpia a zonas de alto consumo industrial y residencial.
En términos de inversión, la suma total supera los mil millones de dólares, distribuidos entre los tres proyectos y sus respectivas infraestructuras de transmisión.
El impulso a las energías renovables se acompaña de una expansión del sistema de transmisión, clave para evitar congestiones y optimizar la incorporación de nuevas fuentes limpias.
La realización del Comité bajo la presidencia de José Antonio Kast inaugura una etapa de mayor agilidad en la tramitación de proyectos, con el objetivo de consolidar la posición de Chile como referente regional en energías limpias.
La apuesta por el modelo combinado de energía solar y eólica, sumado a la transmisión interregional, mitiga riesgos de volatilidad y garantiza una operación más eficiente del sistema eléctrico. La conectividad directa de los nuevos parques con el Sistema Eléctrico Nacional aborda uno de los principales desafíos de la transición energética: trasladar la energía generada en regiones con abundancia de recursos naturales hacia los centros de consumo del país.
Chile se posiciona así en la vanguardia de la transición verde sudamericana, con una matriz energética cada vez más limpia y diversificada. La integración de energías renovables a gran escala, la modernización del sistema de transmisión y la agilidad en la evaluación ambiental constituyen los pilares de una política energética que mira al futuro y responde a los desafíos globales del cambio climático.
Las obras aprobadas anticipan un ciclo de inversiones y desarrollo tecnológico que fortalecerá la seguridad energética, la competitividad y el liderazgo de Chile en el escenario internacional de las energías renovables.