La energía que alimenta autopistas, peajes y centros operativos suele provenir de redes eléctricas convencionales basadas en combustibles fósiles. Esa lógica dominó durante décadas el funcionamiento de la infraestructura vial en todo el mundo.
Ahora, una iniciativa impulsada por AUBASA introduce un cambio estructural en la Argentina, con la construcción de un parque solar en la Autopista Buenos Aires–La Plata que abre una etapa inédita en materia de sustentabilidad.
Los paneles solares se ubicarán en las cercanías de la estación de peaje Hudson, en el partido bonaerense de Berazategui, con un sector operativo estratégico donde funcionarán áreas técnicas y logísticas clave. Allí se instalará una planta fotovoltaica diseñada para producir electricidad a partir de la radiación solar y abastecer el consumo energético del predio. El excedente se integrará a la red general, lo que permitirá que la autopista no solo consuma energía limpia, sino que también contribuya al sistema eléctrico.
La iniciativa se ejecuta a través de la Licitación Privada Nº 11 2025, que incluye la adquisición, instalación y puesta en funcionamiento de la planta, junto con todas las obras civiles, estructuras, sistemas eléctricos y equipamiento necesario para su operación. Cuatro empresas participaron del proceso licitatorio, lo que reflejó el interés del sector privado en proyectos vinculados con energías renovables aplicadas a la infraestructura vial.
Este parque solar tendrá una potencia estimada de 120 kilovatios hora, suficiente para cubrir las necesidades energéticas de sectores operativos como mantenimiento, talleres y áreas técnicas. Esa capacidad permitirá reducir de forma directa el consumo de electricidad proveniente de fuentes convencionales, uno de los principales objetivos de la iniciativa.

Además del impacto inmediato en el consumo energético, el proyecto introduce un cambio conceptual. La autopista dejará de ser solo un espacio de circulación para transformarse en un punto de generación de energía limpia. Ese enfoque redefine el rol de la infraestructura vial dentro del sistema energético.
El gerente de Sustentabilidad de la empresa, Sergio Federovisky, destacó el alcance de la iniciativa y su impacto estratégico: “Con este proyecto en marcha, AUBASA dará un paso fundamental hacia las energías renovables que se complementan con la incorporación de señalética sostenida con energía solar para rotondas, retornos, curvas peligrosas, tanto en la BALP como en la autovía 2”.
El parque solar se instalará en un predio donde antes se acumulaban residuos. Esa transformación implica un doble beneficio ambiental. Por un lado, elimina un foco de impacto negativo. Por el otro, convierte ese espacio en una fuente de energía limpia. Así, el proyecto forma parte de un plan integral de sustentabilidad que busca reducir la huella de carbono de la empresa, optimizar el consumo energético y avanzar hacia una matriz más limpia.
Tecnología bifacial y energía limpia
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto radica en la tecnología seleccionada. La planta utilizará paneles solares bifaciales, un tipo de dispositivo capaz de captar radiación solar tanto de manera directa como reflejada.
El presidente de la empresa, José Arteaga, explicó el valor diferencial de esta tecnología. “la tecnología prevista para este proyecto será mediante paneles solares bifaciales, que permiten captar la radiación solar tanto de manera directa como reflejada, optimizando el aprovechamiento del recurso solar disponible”.
A diferencia de los paneles tradicionales, que absorben energía solo en una de sus caras, los bifaciales aprovechan también la luz reflejada por el suelo y el entorno. Ese diseño incrementa la eficiencia energética y permite generar más electricidad en la misma superficie. El sistema incluirá, además, la capacidad de inyectar energía en la red eléctrica, lo que representa un cambio importante en el funcionamiento de la autopista. La infraestructura dejará de ser solo consumidora para convertirse también en productora.
Ese modelo forma parte de una tendencia global que busca integrar energías renovables en entornos urbanos e infraestructuras existentes. Autopistas, edificios y espacios públicos se transforman en plataformas de generación energética.
Federovisky destacó el impacto ambiental y económico del proyecto. “La incorporación de esta tecnología representa un paso concreto hacia una gestión más responsable de los recursos, alineada con los desafíos actuales vinculados al cambio climático. Además del impacto ambiental positivo, el proyecto contribuirá a optimizar el consumo energético, y a generar ahorros en el mediano y largo plazo”, explicó.

La generación propia reduce la dependencia de fuentes externas y permite disminuir costos operativos. Pero el proyecto no se limita a la generación eléctrica: forma parte de un conjunto de iniciativas orientadas a transformar la autopista en un sistema más sustentable.
Entre ellas se encuentra la implementación de un sistema de recolección diferenciada de residuos a lo largo de la traza. Ese esquema permitirá eliminar basurales y recuperar materiales reciclables, que serán reincorporados al circuito productivo mediante cooperativas.
También se prevé la instalación de paneles acústicos en zonas urbanas cercanas a la autopista. Esos dispositivos reducirán el ruido del tránsito hasta 32 decibeles, lo que mejorará la calidad de vida de los vecinos.
Arteaga explicó el sentido estratégico de estas acciones y su impacto institucional. La incorporación del área de sustentabilidad “responde a una exigencia de profesionalización y modernización de AUBASA”.
Ese enfoque refleja un cambio en la concepción de la infraestructura pública. La autopista deja de ser solo una vía de transporte para convertirse en un actor activo dentro de la transición energética. El parque solar representa el primer paso concreto de esa transformación. Su implementación permitirá evaluar el funcionamiento de este modelo y replicarlo en otros puntos de la red concesionada.
La empresa prevé avanzar con la instalación de paneles solares en peajes y sectores operativos adicionales, lo que ampliará la capacidad de generación energética. Ese proceso se alinea con el objetivo global de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y promover fuentes renovables.
La energía solar constituye una de las herramientas más eficaces para lograr ese objetivo. Su capacidad de generación sin emisiones directas la convierte en un recurso clave frente al cambio climático. En el caso de la Autopista Buenos Aires–La Plata, el aprovechamiento de la radiación solar presenta ventajas adicionales. La exposición abierta y la disponibilidad de espacio facilitan la instalación de paneles.
El proyecto también introduce una dimensión simbólica. La autopista, un emblema de la movilidad basada en combustibles fósiles, se transforma en un espacio asociado con la energía limpia y la transición energética.