Perú construyó la planta fotovoltaica on grid a mayor altura de América Latina

Con una potencia de 603 kWp, está ubicada a 4700 msnm, en la Unidad Minera de Cochacucho. Su construcción implicó grandes desafíos logísticos y ambientales, como el frío y la falta de oxígeno.
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La planta solar de Caucharí, ubicada en la provincia argentina de Jujuy a 4020 metros sobre el nivel del mar (msnm), ya no ostenta el récord de ser la más alta de América Latina. Ese título pasó a manos de Perú, donde la empresa M4S (Microrredes Sostenibles SAC) construyó un sistema fotovoltaico de autoconsumo a 4700 msnm, en plena cordillera andina, dentro de la unidad minera Cochacucho, en el departamento de Puno.

El proyecto marca un punto de inflexión para el desarrollo de energías limpias en entornos extremos y poco accesibles. La planta, conectada a la red interna del complejo minero, tiene una potencia instalada de 603 kilovatios pico (kWp) y está compuesta por 900 paneles bifaciales PERC de 700 Wp de la marca Trina Solar, junto con cinco inversores Huawei SUN2000 trifásicos de 100 kW. Fue desarrollada para Michayay, empresa generadora que abastece al Consorcio Minero Horizonte, y demandó una inversión de casi 700.000 dólares.

Más allá del impacto técnico, su relevancia radica en que, por primera vez, un sistema solar de estas características logra instalarse a semejante altitud operativa, enfrentando condiciones climáticas adversas, desafíos logísticos y restricciones fisiológicas para el personal a cargo de su montaje.

Según explicó Gonzalo Sánchez, Site Manager de M4S, el equipo de trabajo necesitó aclimatarse durante semanas. “Las dos primeras semanas de trabajo el rendimiento fue muy bajo debido a que el equipo no estaba aclimatado… Tenían que recibir oxígeno para poder recuperarse de las labores”, indicó. La temperatura llegó a –9°C en algunos momentos. “Se invirtió más en equipos de protección personal… pero aun así se realizaban constantes paradas, porque había momentos que el personal no toleraba el frío extremo y la nevada”, detalló Sánchez.

La logística tampoco fue sencilla. El tramo final hacia el sitio de instalación no contaba con caminos pavimentados ni accesibles para montacargas, por lo que el traslado de los módulos debió hacerse a mano. “Entre dos operarios cargaron uno por uno los más de 800 módulos que se instalaron”, relató Sánchez. A pesar de todas estas condiciones adversas, la planta se terminó dentro del cronograma previsto y ya se encuentra operativa.

Ahorro y sostenibilidad a gran altura

El sistema fotovoltaico reducirá el consumo de más de 265.000 litros de diésel al año, con un ahorro estimado superior a los 1,25 millones de soles anuales (aproximadamente 340.000 dólares). Además de aliviar el peso del combustible fósil en una operación minera remota, esta fuente de energía renovable contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y refuerza la seguridad energética local.

José Armando Gastelo-Roque, gerente general de M4S, explicó que la planta en Cochacucho forma parte de una estrategia más amplia. “Es el primer proyecto piloto de la minera y esperamos ampliarlo este año o el próximo. La inversión fue significativa debido a la compleja logística para acceder a la zona”, expresó. La empresa proyecta escalar la capacidad instalada hasta los 3 megavatios (MW) en una segunda etapa.

Actualmente, el 40% de los ingresos de M4S proviene del sector minero, con clientes como Poderosa y el propio Consorcio Minero Horizonte. La empresa ya participa en una nueva licitación para construir una planta de 500 kW para otra minera ubicada en el centro del país.

M4S comenzó sus operaciones en 2021, centrada en soluciones de autoconsumo solar para industrias y empresas. Desde entonces, su crecimiento fue sostenido y diversificado. En 2024, superó el millón de dólares en facturación y para 2025 espera triplicar esa cifra, apalancada en proyectos solares y de almacenamiento energético.

Uno de los hitos recientes fue la instalación de un sistema de 200 kW de paneles solares y baterías para la empresa agrícola estadounidense Driscoll’s, en La Libertad. “Se trata de una empresa estadounidense que se convirtió en la primera agrícola del norte del país en operar al 100% con energía solar. Es decir, ya no depende de la red eléctrica para sus operaciones”, explicó Gastelo-Roque. Este proyecto marcó el debut de la empresa en sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems), al combinar generación solar con baterías de gran capacidad, lo que asegura suministro continuo en zonas remotas o con infraestructura eléctrica débil.

En paralelo, M4S desarrolla microrredes solares para otras industrias. En 2025, planea instalar 5 MW en nuevos proyectos y ya realiza estudios de ingeniería para 20 MW adicionales entre 2026 y 2027. Algunas de estas microrredes apuntan al sector ambiental, como las que implementa para Ambipar, empresa dedicada a la gestión de residuos industriales.

Energía solar flotante y nuevos formatos

La compañía también apuesta a formatos no convencionales. En alianza con la empresa española Landatu Solar, especializada en estructuras solares flotantes, M4S construye su primera planta flotante sobre un reservorio agrícola en el norte del país. El proyecto requerirá una inversión superior al millón de dólares y se convertirá en uno de los primeros de su tipo en Perú.

Este enfoque hacia soluciones adaptables responde a un cambio en la demanda energética empresarial. Las industrias buscan sistemas sostenibles, de bajo mantenimiento y que funcionen en entornos diversos. “Aunque veníamos trabajando en instalación de paneles solares, el año pasado abrimos una nueva unidad de negocio enfocada en baterías. Esta planta combina ambos sistemas: paneles solares con un respaldo de baterías de gran capacidad”, detalló el gerente de M4S.

La construcción de esta planta en Perú reconfigura el mapa regional de la energía solar a gran altura. Hasta ahora, el parque solar argentino de Caucharí había sido referente en este terreno. Ubicado a 4020 msnm y con una capacidad instalada de 300 MW, forma parte del sistema interconectado nacional y se consolidó como una de las apuestas más ambiciosas de la Argentina en materia de energía renovable.

La nueva instalación en Cochacucho, aunque de menor escala, se destaca por su carácter de autoconsumo, su entorno extremo y su potencial de replicabilidad. Es una muestra concreta de cómo las energías limpias pueden extenderse más allá de las grandes plantas de generación centralizada, incluso en zonas con condiciones climáticas hostiles.

En este contexto, M4S representa una nueva generación de empresas solares en América Latina, con una propuesta que combina innovación, adaptación territorial y expansión estratégica. El reto no solo está en generar energía renovable, sino en hacerlo de forma flexible, económicamente viable y en entornos donde antes se creía imposible.

La planta solar más alta de América Latina ya no es un megaproyecto estatal, sino una solución concreta construida por una firma local que logró romper los límites de la altitud para demostrar que, incluso a 4700 metros, la energía del sol sigue siendo la fuente más poderosa y accesible.

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