El crecimiento sostenido de la energía solar en Argentina viene traccionando su adopción en sectores industriales que, hasta hace pocos años, quedaban fuera del radar fotovoltaico. Las estaciones de servicio son uno de esos casos: grandes consumidoras de energía eléctrica, con operación las 24 horas y superficies de techo o cochera aptas para la generación distribuida. Sin embargo, su instalación no puede tratarse como cualquier otro proyecto residencial o comercial. Requiere un enfoque diferenciado, con foco en tres pilares fundamentales: seguridad, calidad de materiales y supervisión en obra.
«Las estaciones de servicio representan uno de los entornos más exigentes para la instalación de sistemas fotovoltaicos. La combinación de un ambiente con riesgo de inflamabilidad, operación continua y alta demanda energética obliga a abordar cada proyecto con estándares técnicos y de seguridad de primer nivel», asegura Gabriel Karp, cofundador de Solar 8.
Seguridad e higiene como eje del proyecto
Una estación de servicio es, por definición, un ambiente clasificado. La presencia permanente de combustibles líquidos y vapores inflamables impone restricciones estrictas sobre cualquier trabajo eléctrico que se realice en sus instalaciones. Antes de comenzar cualquier intervención, el profesional a cargo debe contar con la documentación habilitante correspondiente: análisis de riesgo del sitio, permisos de trabajo en caliente (cuando aplica), aprobación de la empresa operadora y, en muchos casos, de la petrolera titular de la marca.
El equipo de trabajo en campo debe estar capacitado en las normas vigentes para trabajos en áreas clasificadas, y a las disposiciones de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El uso de equipos de protección personal adecuados no es opcional: ropa antiestática, calzado de seguridad con suela dieléctrica, herramientas certificadas ATEX cuando se opera en zonas próximas a los surtidores o tanques, y protección respiratoria en áreas con posible presencia de vapores.

La experiencia de Solar 8 en el trabajo en este ámbito es tangible, ya que instaló sistemas solares en estaciones de servicio de la marca Axion en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Karp señala que «Lo que más me llamó la atención trabajando con Axion fue el peso que le dan a todo lo que ocurre antes de que el primer obrero pise la obra. Las certificaciones, los seguros, el equipamiento de seguridad: todo tiene que estar aprobado y en regla antes de arrancar. Al principio puede parecer burocrático, pero en la práctica eso es exactamente lo que te permite trabajar tranquilo. Nosotros lo adoptamos como parte de nuestra metodología.»
La coordinación con el personal de la estación es otro aspecto crítico. La instalación solar no puede interrumpir la operación del negocio ni generar situaciones de riesgo para los empleados o clientes del establecimiento. Esto implica definir con precisión los horarios de trabajo, las zonas de acceso restringido y los protocolos de emergencia ante cualquier imprevisto.
«Cada jornada de trabajo debe iniciarse con un análisis de riesgo situacional (ATS) y finalizar con un cierre documentado. La trazabilidad de las acciones realizadas en campo no solo protege al equipo: también respalda al proyecto ante cualquier auditoría posterior», menciona Karp.
Contar con materiales de calidad
En un entorno de estas características, la selección de componentes define en gran medida la durabilidad y la seguridad del sistema a lo largo del tiempo. No se trata únicamente de rendimiento energético: un material de baja calidad puede volverse un riesgo real en un ambiente expuesto a combustibles y a ciclos térmicos exigentes.
Los módulos fotovoltaicos deben contar con certificaciones IEC 61215 e IEC 61730, que garantizan el cumplimiento de estándares de seguridad eléctrica y durabilidad mecánica. Para las estructuras de montaje, el aluminio anodizado con tratamiento adicional ante agentes químicos es la opción recomendada: además de su resistencia a la corrosión en ambientes con vapores de combustible, su baja densidad reduce significativamente la carga sobre las cubiertas, un factor que en muchas estaciones de servicio resulta determinante para la viabilidad estructural del proyecto.

«En las instalaciones que hicimos en estaciones Axion en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe fuimos muy rigurosos con la especificación de materiales desde el inicio. Para las estructuras elegimos aluminio anodizado: no solo por su resistencia en un ambiente con vapores de combustible, sino porque el menor peso es un factor concreto de seguridad estructural. En techos que no fueron diseñados para soportar cargas adicionales, cada kilo que ahorrás en la estructura es un kilo que podés poner en generación«, aseguró Nicolá Quintana, cofundador de Solar 8.
El cableado merece una atención especial. Se deben utilizar cables con doble aislación, resistentes a UV y clasificados para uso en exteriores, con una temperatura de operación acorde a las condiciones del sitio. Los conectores MC4 deben ser originales y certificados: el uso de conectores genéricos o incompatibles es una de las principales causas de fallas y arcos eléctricos en instalaciones fotovoltaicas, con consecuencias que en este tipo de ambiente pueden ser graves.
Los inversores deben seleccionarse de acuerdo al perfil de consumo de la estación y deben contar con protecciones integradas: anti-isla, sobretensión, sobrecorriente y monitoreo en tiempo real. La posibilidad de integrar el sistema a una plataforma de gestión energética remota es un diferencial que cada vez más operadoras de estaciones de servicio valoran al momento de tomar la decisión de inversión.
Supervisión permanente en obra
La figura del responsable técnico en campo no puede ser un rol nominal. En instalaciones de esta complejidad, la supervisión activa y continua es parte constitutiva del proyecto. Esto implica que un profesional matriculado, con incumbencias en instalaciones eléctricas de baja tensión y, dependiendo la jurisdicción, en instalaciones en áreas clasificadas, esté presente durante las etapas críticas del trabajo: montaje de la estructura, tendido de cableado, conexiones en tableros y puesta en marcha.
Karp resalta la figura del responsable técnico al afirmar que «en ninguna de las obras que hicimos para Estaciones de Servicio hubo un solo día sin responsable técnico en campo. No es un tema de cumplir con un requisito: es que en estos entornos una decisión tomada sin el criterio correcto puede tener consecuencias que van mucho más allá del sistema fotovoltaico. Esa presencia permanente también genera confianza en el cliente, que ve que las cosas se hacen como corresponde».

El control de calidad en obra no puede limitarse a una revisión final. Cada etapa debe documentarse con registros fotográficos, planillas de verificación y checklists específicos para este tipo de instalación. Los empalmes, los pases de cañería y las entradas a tableros son puntos que requieren una inspección detallada antes de quedar ocultos o sellados.
«Desarrollamos un protocolo de inspección por etapas que aplicamos en todas las obras. Cada punto crítico (empalmes, ingresos a tablero, fijaciones de estructura) tiene su registro fotográfico y su firma de conformidad antes de continuar. No es burocracia: es la única forma de garantizar que lo que entregás va a funcionar bien en diez años, y de poder demostrarlo si alguien lo pregunta», aseguró Quintana.
Las estaciones de servicio representan una oportunidad real para las empresas instaladoras que cuenten con la experiencia, las certificaciones y la metodología de trabajo adecuadas. Su consumo energético es significativo, su operación es constante y el retorno de inversión de un sistema bien diseñado puede ser muy atractivo para el operador. Ingresar a este segmento exige preparación. No es solo instalar paneles solares, es ir más allá: hay que conocer la normativa específica del sector, trabajar con materiales de primera línea y construir un equipo de campo que opere con los estándares de seguridad que el entorno demanda. Las empresas que lo hagan bien tendrán no solo un trabajo bien hecho, sino también una referencia de peso para seguir creciendo en el mercado industrial.