Para una distribuidora de alimentos, mantener la cadena de frío implica una demanda eléctrica constante y un costo que impacta sobre la operación. Con el objetivo de reducir ese gasto, una empresa ubicada en San Justo, provincia de Buenos Aires, incorporó este año un sistema de energía solar fotovoltaica de 42,9 kWp.
El establecimiento comercializa productos de almacén, frutas y verduras, fiambres, carnes, lácteos y encurtidos. Su consumo eléctrico está asociado principalmente a las cámaras de frío, seguido por la iluminación, el aire acondicionado y el equipamiento de oficina. A la necesidad de reducir los costos se sumó el interés por incorporar una fuente renovable para abastecer parte de esa demanda.
El diseño y la instalación estuvieron a cargo de RAYO, una cooperativa de trabajo incubada por Ingeniería Sin Fronteras Argentina, dedicada a sistemas solares fotovoltaicos, energías renovables y eficiencia energética. Los equipos fueron provistos por Multisolar.

Un ahorro de más del 60%
El proyecto se definió a partir del análisis de las facturas eléctricas y de las características de consumo del establecimiento. Como la distribuidora dispone de dos suministros trifásicos, la instalación se organizó para abastecer ambos puntos.
Para el medidor principal, se estima una generación solar de 40,9 MWh anuales, equivalente al 62% de su consumo. En el suministro secundario, la producción prevista es de 19,6 MWh por año, con una cobertura del 58% de la demanda.
En conjunto, la generación estimada alcanza los 60,5 MWh anuales. De acuerdo con los consumos registrados en las facturas analizadas y la inversión requerida, el período de retorno simple calculado se ubica entre cuatro y cinco años.

Paneles sobre los techos y dos inversores trifásicos
La instalación desarrollada es un sistema on-grid con inyección limitada y está compuesta por 74 paneles solares monocristalinos Amerisolar de tecnología tipo N y 580 Wp cada uno. Además, se instalaron dos inversores trifásicos Deye, que suman 40 kW de potencia y cuentan con monitoreo por wifi.
Uno de los desafíos fue distribuir los paneles y conectar los equipos aprovechando las superficies disponibles. RAYO utilizó los distintos techos de chapa del predio y optó por un montaje coplanar, con los módulos siguiendo la inclinación de las cubiertas, para reducir los costos estructurales.
Los tendidos desde los conjuntos de paneles hasta los inversores se realizaron mediante una canalización por bandejas metálicas. Los inversores, por su parte, se ubicaron en un pasillo resguardado y cercano a las acometidas de ambos medidores.
Con esta incorporación, la distribuidora suma generación propia para abastecer una parte significativa de su consumo eléctrico, en una actividad donde la refrigeración es indispensable para conservar los productos.