El Gobierno nacional lanzó una nueva convocatoria para incorporar almacenamiento eléctrico en nodos críticos del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con el objetivo de mejorar la confiabilidad del servicio y reducir cortes de suministro en distintas regiones del país. La iniciativa, oficializada por la Secretaría de Energía y administrada a través de CAMMESA, apunta a sumar sistemas de almacenamiento en baterías de gran escala fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.
El llamado prevé una potencia objetivo de 700 MW y una inversión estimada en torno a los USD 700 millones. Los proyectos deberán instalarse en puntos estratégicos del NOA, NEA, Litoral, Centro, Cuyo y provincia de Buenos Aires (excluyendo AMBA), donde el sistema eléctrico presenta restricciones estructurales y vulnerabilidad ante picos de demanda o fallas en generación y transporte.
La incorporación de BESS (Battery Energy Storage Systems) marca un paso relevante en la evolución del sistema eléctrico argentino. A diferencia de las centrales tradicionales, estas soluciones permiten almacenar energía en momentos de menor exigencia y liberarla cuando la red lo necesita, aportando reserva rápida, regulación de frecuencia y estabilidad operativa. En un contexto de crecimiento de la demanda y mayor penetración de fuentes renovables variables, el almacenamiento comienza a consolidarse como infraestructura estratégica y no solo como complemento tecnológico.

El nuevo llamado se apoya en el antecedente reciente del programa ALMA-GBA, que adjudicó a fines del año pasado más de 700 MW de almacenamiento en el Gran Buenos Aires, superando el objetivo inicial y evidenciando el interés del sector privado por este segmento.
Según la Secretaría de Energía ALMA-GBA fue “la primera iniciativa de almacenamiento a gran escala en Argentina. En ese proceso, el Gobierno Nacional adjudicó 713 MW de almacenamiento en nodos críticos del AMBA, superando en más del 40% el objetivo inicial, con una inversión estimada superior a USD 540 millones. El alto interés del sector privado se reflejó en la participación de 15 empresas, con 27 proyectos presentados por 1.347 MW. Actualmente se están realizando las obras necesarias para su puesta en marcha”.
Desde el punto de vista estructural, el avance del almacenamiento responde a una necesidad concreta: el sistema argentino arrastra cuellos de botella en transporte y generación firme, mientras las ampliaciones de infraestructura tradicional requieren plazos largos y altos niveles de inversión. En ese marco, las baterías aparecen como una solución de implementación relativamente rápida, modular y escalable.
Más allá de la coyuntura, el almacenamiento con baterías de litio comienza a ocupar un lugar propio dentro de la planificación eléctrica nacional. Ya no solo para acompañar renovables, sino para fortalecer la resiliencia del sistema energético en su conjunto.
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