Energía solar en el fin del mundo, Comunicaciones Fueguinas instaló un sistema solar con almacenamiento en Tierra del Fuego

En uno de los ambientes más desafiantes de Argentina, la generación solar con almacenamiento permite llevar energía a una estancia en cercanías del Lago Yehuin. Este sistema integra generación, baterías y respaldo en una solución diseñada para operar en condiciones límite.
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En uno de los confines del mundo, donde el viento golpea sin tregua, las temperaturas desafían la operación de cualquier tecnología y la radiación solar invernal alcanza mínimos, la energía solar continúa creciendo. En Tierra del Fuego, tradicionalmente asociada al aislamiento energético y la dependencia de combustibles fósiles (produce el 18% del gas de Argentina), emergen proyectos que redefinen los límites de la generación distribuida.

En este contexto, un desarrollo residencial ubicado en la zona del Lago Yehuin, en pleno “corazón de la isla”, se convierte en un caso paradigmático. Se trata de una vivienda de aproximadamente 300 m², que busca alcanzar altos niveles de autonomía energética sin resignar confiabilidad ni confort.

El proyecto, llevado adelante por Comunicaciones Fueguinas, fue diseñado específicamente para responder a las condiciones extremas de la Patagonia más austral, donde factores como la baja radiación solar en invierno, las ráfagas intensas de viento y las bajas temperaturas obligan a repensar los estándares tradicionales de instalación.

Uno de los aspectos más relevantes del sistema fue su implementación progresiva, acompañando el desarrollo de la obra. Durante la primera etapa, se instaló un sistema monofásico con tecnología de Victron Energy que permitió abastecer la construcción, reduciendo significativamente el uso de grupos electrógenos y optimizando tanto los costos como la logística en un entorno remoto.

Finalizada esa primera parte, se avanzó hacia la configuración definitiva. Un sistema trifásico completamente integrado, capaz de gestionar generación solar, almacenamiento y respaldo de manera inteligente. La instalación cuenta con 24 paneles solares Jinko de 450 W orientados al norte y con una inclinación de 60° (especialmente optimizada para maximizar la captación solar durante los meses de invierno) que permiten alcanzar una potencia total de 10,8 kWp.

En términos de almacenamiento, el sistema incorpora un banco de baterías de litio de 30 kWh, lo que permite garantizar suministro continuo incluso en condiciones adversas. A esto se suma un grupo electrógeno de 20 kVA automatizado, que actúa como respaldo y entra en funcionamiento únicamente cuando el nivel de carga de las baterías desciende por debajo del 20%, asegurando así la continuidad energética sin depender de forma permanente del combustible.

Más allá de sus características técnicas, el valor del proyecto radica en su enfoque integral. No se trata únicamente de generar energía, sino de gestionar de manera eficiente un sistema complejo en un entorno donde cada recurso cuenta. Desde el abastecimiento de consumos críticos (como conectividad satelital o sistemas de seguridad) hasta la posibilidad de acompañar el crecimiento de la demanda sin rediseños estructurales, la solución demuestra un alto grado de robustez y escalabilidad.

En el fin del mundo, donde históricamente la energía fue sinónimo de aislamiento y dependencia, este tipo de desarrollos abre una nueva etapa. Una en la que la tecnología solar, lejos de ser una alternativa, se posiciona como una herramienta concreta para llevar energía a los entornos más aislados y desafiantes del país.

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