La provincia de Salta consolidó en los primeros meses del año una agenda minera caracterizada por la aceleración de los permisos, el impulso a la exploración y la captación de inversiones internacionales en minerales críticos. En un contexto de competencia global por recursos estratégicos, el gobierno salteño adoptó una política de agilización administrativa, fortalecimiento institucional en la Puna y articulación con el sistema educativo, con el objetivo de ampliar el conocimiento geológico y afianzar el crecimiento productivo.
Según datos de la Secretaría de Minería provincial, Salta concentra actualmente 35 proyectos de litio en distintas fases: producción, construcción, evaluación, planta piloto y exploración. Este volumen posiciona a la provincia como un actor central dentro del “triángulo del litio” sudamericano, integrado junto a Catamarca y Jujuy, y la destaca ante los capitales internacionales.
El secretario de Minería provincial, Gustavo Carrizo, afirmó en el Senado que la estrategia oficial se apoya en la “agilización de permisos, fortalecimiento institucional en la Puna y articulación con el sistema educativo, en un contexto donde solo el 1% del territorio potencial ha sido explorado”.
La Comisión de Minería, Recursos Naturales y Medio Ambiente del Senado de Salta convocó a Carrizo para analizar el potencial de crecimiento del sector y sentar las bases de un modelo de desarrollo basado en la agilidad administrativa, la expansión de la exploración y el fortalecimiento territorial.
El funcionario detalló que, en los primeros cien días de gestión, la Secretaría de Minería emitió 31 Declaraciones de Impacto Ambiental, un dato que refleja el nuevo ritmo de aprobación y reduce la incertidumbre para los inversores en etapas tempranas. “La velocidad de aprobación es una variable crítica para la inversión”, sostuvo Carrizo, y propuso incorporar mecanismos de exploración inicial por declaración jurada, una modalidad vigente en otras jurisdicciones mineras para proyectos de bajo impacto.

El desafío del conocimiento geológico
Uno de los ejes de la política minera salteña es el aumento del conocimiento geológico. Actualmente, solo cerca del 1% de la Puna fue explorado, lo que explica el enfoque en expandir el pipeline de proyectos y asegurar futuros desarrollos. La provincia supera los 70 proyectos mineros activos, con predominio de las etapas exploratorias. El litio lidera la agenda con 35 proyectos: cuatro en producción, cinco en construcción, dos en evaluación para construcción, tres en fase piloto y más de veinte en exploración o prefactibilidad.
El sector metalífero también muestra dinamismo: Salta cuenta con una mina en producción (Mansfield), dos proyectos en evaluación para construcción, siete en exploración avanzada y 15 en etapa inicial. Esta diversidad coincide con la estrategia de ampliar el “embudo” de proyectos para asegurar el recambio productivo en los próximos años. La provincia mantiene una actividad relevante en oro, plata y cobre, además de una sólida base en minerales industriales.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es otro pilar de la gobernanza minera provincial. Seis proyectos mineros, principalmente de litio, se encuentran bajo este esquema o en proceso de evaluación, con inversiones que superan los 7500 millones de dólares.
Entre los principales proyectos figuran: Rincón (Río Tinto), con 2700 millones; Diablillos (AbraSilver), con 760 millones; Sal de Oro (POSCO), con 633 millones; Sal de los Ángeles (Argentina Plasa), con 500 millones, y PPG (Ganfeng Lithium) con 3000 millones. Carrizo remarcó que “este conjunto posiciona a Salta dentro del mapa de inversiones estratégicas del litio a nivel regional, con fuerte presencia de capitales internacionales”.
El liderazgo de Salta en boratos también fue destacado por el secretario de Minería: en 2025, las exportaciones del rubro crecieron un 35,2%, alcanzando 129 millones de dólares, de acuerdo con datos del INDEC y el Ministerio de Producción provincial. Este segmento se consolida como un componente estable de la matriz minera local.
Los nuevos ejes del modelo salteño
El modelo minero de Salta apuesta por la articulación entre agilidad regulatoria, territorialización de la política y formación de capital humano. Los legisladores provinciales enfatizaron la necesidad de federalizar la capacitación a través de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y la Universidad Provincial de la Administración, Tecnología y Oficios (UPATECO), así como generar pasantías técnicas para alumnos de escuelas técnicas. El objetivo es alinear la oferta de trabajadores calificados con la demanda creciente de la industria, especialmente en la Puna.
La infraestructura minera y los cuellos de botella logísticos fueron señalados como desafíos estructurales para transformar proyectos en producción efectiva. La Secretaría reforzó los controles en las rutas mineras y destacó la importancia de ampliar la infraestructura industrial, especialmente en nodos como General Güemes.
El secretario explicó que la provincia trabaja en proyectos de Responsabilidad Social Empresaria, la ampliación de plantas industriales y el fortalecimiento de la información a la comunidad para responder a la demanda de empleo.
La provincia busca ordenar el desarrollo territorial, reducir los tiempos de aprobación y ampliar la base de proyectos para asegurar el liderazgo minero en la región. La combinación de inversión internacional, agilidad administrativa y fortalecimiento de la formación local configura un escenario de crecimiento, pero con desafíos pendientes en infraestructura, licencia social y control ambiental.
El futuro del sector minero salteño se juega en la capacidad de avanzar en exploración, diversificar la matriz productiva y garantizar que los beneficios de la minería se traduzcan en empleo, desarrollo local y respeto por el entorno. La política pública provincial apuesta a consolidar una industria minera ágil, innovadora y sustentable en el norte argentino.