El almacenamiento energético global se cuadruplicará hacia 2033

Las inversiones en almacenamiento en el mundo pasarán de US$ 58.900 millones a más de US$ 200.000 millones. La capacidad instalada superará 1.200 GW a nivel global
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El mercado global de almacenamiento de energía atraviesa una fase de expansión acelerada que lo posiciona como uno de los pilares del proceso de transición energética. De acuerdo con un reciente informe del Dimension Market Research, el sector pasará de US$ 58.900 millones en 2024 a US$ 204.800 millones en 2033. Esto implica una tasa de crecimiento anual de 14,8% y prácticamente multiplicar por cuatro su tamaño en menos de una década.

Este crecimiento no es casual. Responde a una combinación de factores estructurales: la expansión de las energías renovables, la electrificación del transporte y la necesidad creciente de garantizar estabilidad en las redes eléctricas. En un sistema energético cada vez más dependiente de fuentes renovables como el solar y el eólico, el almacenamiento deja de ser un complemento para convertirse en un componente central.

Hoy, más de la mitad del mercado global de almacenamiento, entre el 50% y el 55%, está concentrado en aplicaciones a gran escala vinculadas a redes eléctricas, reflejando su rol clave en la estabilización de sistemas e integración de renovables. En paralelo, el transporte explica entre el 25% y el 30% de la demanda, impulsado por el crecimiento sostenido de la movilidad eléctrica. En menor medida, el segmento residencial aporta alrededor del 10% al 12%, motorizado por el autoconsumo solar y la necesidad de respaldo, mientras que el sector comercial e industrial representa entre el 8% y el 10%, enfocado en eficiencia energética y reducción de costos.

Uno de los segmentos más dinámicos será el almacenamiento electroquímico, principalmente baterías de litio que ya concentra más de la mitad del mercado global. A su vez, las aplicaciones vinculadas a redes eléctricas (utility-scale) lideran la demanda, impulsadas por la necesidad de gestionar picos de consumos, peak shaving, y mejorar la confiabilidad del sistema.

Según DMR “el crecimiento de la incorporación de baterías de litio tiene que ver con su larga vida útil, su rápida respuesta, su buena densidad energética y la disminución de sus costos, lo que las hace muy adecuadas tanto para aplicaciones a gran escala como residenciales”.

En términos geográficos, América del Norte aparece como el principal mercado, con fuerte protagonismo de Estados Unidos, donde políticas públicas, incentivos fiscales y programas de resiliencia energética están acelerando la adopción de sistemas de almacenamiento.

Pero el fenómeno es global. La integración masiva de renovables está obligando a todos los sistemas eléctricos a incorporar soluciones que permitan almacenar excedentes de generación y liberarlos cuando la demanda lo requiere. En paralelo, la caída sostenida de los costos de las baterías y los avances tecnológicos están mejorando la competitividad económica del almacenamiento frente a otras alternativas.

En este contexto, el almacenamiento energético se consolida como un actor clave de la transición. No solo permite mayor penetración renovable, sino que también abre nuevas oportunidades en sectores como la movilidad eléctrica, el autoconsumo y las microrredes.

La proyección es evidente, en menos de diez años, el almacenamiento pasará de ser un sector emergente por convertirse en una industria estratégica a escala global y un pilar de la matriz energética en el mundo. Y todo indica que este crecimiento recién está empezando.

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