Las grandes industrias que adquieren electricidad a través de distribuidoras comenzaron a sentir con fuerza el impacto del nuevo esquema de costos del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Durante julio, numerosas empresas recibieron facturas con incrementos extraordinarios como consecuencia de la aplicación del denominado Cargo Estabilizado GUDIs, un componente que refleja la diferencia entre el precio de la energía trasladado a las tarifas y el costo efectivo de abastecimiento del sistema.
El fenómeno se enmarca en los cambios introducidos en el mercado eléctrico durante los últimos meses, que expusieron a los grandes usuarios sin contratos de abastecimiento a término a una mayor volatilidad del precio spot. A medida que ese valor fue incrementándose, también lo hizo la brecha respecto del precio estacional reconocido en las tarifas, generando ajustes adicionales que hoy impactan directamente sobre las facturas.
Según distintos casos relevados en el sector, existen industrias donde este cargo extraordinario ya representa más de la mitad del monto total de la factura eléctrica. Incluso, algunas empresas registraron incrementos superiores al 100% respecto de períodos anteriores, afectando de manera considerable sus costos operativos.

Uno de los factores que explica este escenario es el fuerte incremento del costo de generación en el mercado mayorista. Durante junio, el precio spot prácticamente duplicó los valores observados un año atrás, impulsado tanto por la mayor participación de generación térmica como por el encarecimiento del combustible utilizado para abastecer la demanda.
Según destaca El Post Energético, esta situación pone nuevamente sobre la mesa la importancia de diversificar las estrategias de abastecimiento eléctrico. Las empresas que cuentan con contratos de energía a término o con sistemas propios de generación renovable logran reducir su exposición a la volatilidad del mercado spot y mejorar la previsibilidad de sus costos energéticos.
En ese contexto, la generación fotovoltaica continúa consolidándose como una de las principales alternativas para el sector industrial. La posibilidad de generar parte de la energía que se consume permite disminuir la demanda de la red durante las horas de mayor generación solar, reduciendo la compra de electricidad y amortiguando el impacto de las variaciones del mercado mayorista.
A medida que los costos de la energía convencional muestran una mayor incertidumbre, cada vez más industrias evalúan inversiones en sistemas solares como una herramienta para ganar competitividad, estabilizar sus costos operativos y avanzar hacia una matriz energética más eficiente y sustentable.
A que se debe el incremento
Detrás de este escenario aparecen varios factores. De acuerdo con especialistas del sector, las modificaciones implementadas en el mercado eléctrico nacional por parte de la Secretaría de Energía, hicieron que una parte importante de la demanda que compra energía en el mercado spot quedara más expuesta a las tecnologías de generación de mayor costo, principalmente las centrales térmicas que funcionan con gas natural y, en situaciones de mayor exigencia del sistema, también con gasoil.
A este panorama se sumó el impacto del contexto internacional. La escalada del conflicto en Medio Oriente provocó un fuerte aumento en el precio del Gas Natural Licuado (GNL), combustible que Argentina necesita importar durante los meses de mayor demanda. Ese encarecimiento terminó reflejándose en los costos de generación eléctrica y, en consecuencia, en el precio que enfrentan los grandes usuarios.
El esquema vigente también modificó los incentivos económicos para la generación térmica, permitiendo que los costos asociados al abastecimiento de combustible y a la operación de las centrales tengan un mayor peso dentro del precio final de la energía.
En este contexto, las empresas que aún no cuentan con contratos de abastecimiento en el Mercado a Término (MATER) o que dependen de las compras en el mercado spot quedan más expuestas a la volatilidad de los precios. De hecho, los valores registrados durante las últimas semanas superaron las previsiones que había realizado CAMMESA para esta época del año, incrementando aún más la incertidumbre sobre los costos energéticos de la industria.