En un contexto de creciente interés por el desarrollo de energías limpias en Argentina, la provincia de Formosa dio un paso significativo al anunciar una inversión de USD 147 millones destinada a la construcción de seis parques solares distribuidos en distintas localidades de su territorio. El proyecto, impulsado por la empresa Ambiente y Energía, contempla una potencia total de energía solar cercana a los 170 MW y se ejecutará en dos etapas, con el objetivo de reforzar la matriz energética provincial y aprovechar la infraestructura eléctrica ya existente.
Las instalaciones estarán ubicadas en puntos estratégicos como Pirané, Laguna Blanca, Ibarreta, Clorinda, Formosa capital y General Güemes, siguiendo una lógica territorial vinculada a la traza de la Ruta Nacional 81 y a la red de media y alta tensión disponible. Este despliegue no solo busca optimizar la evacuación de la energía generada, sino también garantizar una mayor estabilidad en el suministro eléctrico en una región históricamente condicionada por limitaciones de infraestructura.
Gastón Tzarovsky, presidente y CEO de “Ambiente y Energía”, explicó que el desembarco en la provincia respondió a un análisis integral que combinó tres pilares: previsibilidad institucional, estabilidad social y rentabilidad técnica. “Formosa tiene una radiación solar que hace que los proyectos sean sumamente factibles. Pero, sobre todo, encontramos una infraestructura de transporte que permite inyectar esa energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) de manera eficiente”.
La primera etapa del proyecto prevé la instalación de unos 80 MW, con una inversión estimada en USD 64,5 millones, mientras que la segunda fase completará los 90 MW restantes. En conjunto, se trata de uno de los desarrollos solares más relevantes anunciados en el país en las últimas semanas, no solo por su escala, sino por su carácter descentralizado y su integración con el sistema eléctrico provincial. En términos de impacto socioeconómico, la inversión se distribuye en un 65% para equipamiento (paneles, inversores y seguidores solares) y un 35% para obra civil y montaje.
Más allá del componente técnico, el anuncio refleja una estrategia más amplia por parte de Formosa para posicionarse como un nuevo nodo energético en el norte argentino. La disponibilidad de líneas de 132 kV y la conexión con estaciones transformadoras de 500 kV aparecen como activos clave que permiten viabilizar este tipo de inversiones, en un contexto donde la capacidad de transporte eléctrico se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento de las renovables a nivel nacional.
En paralelo, el proyecto deja entrever una posible evolución hacia soluciones más sofisticadas en términos de gestión energética. La incorporación futura de sistemas de almacenamiento, orientados a mejorar la calidad del suministro y a gestionar picos de demanda, forma parte de las alternativas en evaluación, en línea con una tendencia global que combina generación renovable con baterías para maximizar la eficiencia del sistema.
El desarrollo de estos parques también se inscribe en un escenario donde la energía comienza a ser leída no solo como un insumo, sino como un vector de desarrollo territorial. La distribución geográfica de los proyectos permite anticipar impactos positivos en términos de empleo, actividad económica local y fortalecimiento de las redes eléctricas regionales.
Con esta iniciativa, Formosa busca capitalizar sus condiciones naturales y su infraestructura para atraer inversiones en un sector que sigue mostrando dinamismo, incluso en un contexto macroeconómico desafiante. La apuesta es clara: convertir la disponibilidad de energía en una ventaja competitiva y avanzar hacia un modelo más diversificado, resiliente y sustentable.