El mercado estadounidense de energía acaba de registrar un récord histórico en la instalación de almacenamiento con baterías de litio, alcanzando los 57,6 GWh en 2025, un dato que redefine el presente y el futuro de la transición energética global.
Según el último informe trimestral de la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA) y Benchmark Mineral Intelligence, el crecimiento interanual fue del 30%, en un contexto de transformación acelerada e impulsada por la demanda de electricidad, el avance de la inteligencia artificial y la presión por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La expansión del almacenamiento energético, tanto a escala de servicios públicos como en el segmento residencial y comercial, es hoy el pilar que sostiene la confiabilidad de la red y la competitividad de las fuentes renovables frente a los desafíos de la matriz fósil.

Así, el informe titulado “Energy Storage Market Outlook T1 2026” confirma que la industria estadounidense ingresó en una “nueva fase de implementación sostenida y de alto volumen”. Al cierre de 2025, el país sumaba 137 GWh de almacenamiento a escala industrial, 19 GWh en el segmento comercial e industrial, y 9 GWh en residencial, consolidando un ecosistema que cuadriplica la capacidad instalada respecto de tres años atrás.
Además, dos tercios de la nueva infraestructura de almacenamiento a gran escala se levantaron en estados gobernados por el presidente Donald Trump tras las elecciones de 2024, con Texas perfilándose como el próximo líder nacional, listo para superar a California en 2026.
En palabras de Darren Van’t Hof, presidente interino y director ejecutivo de la SEIA, “el almacenamiento de energía ya no es un complemento de la energía solar; es una tecnología fundamental para el futuro energético de los Estados Unidos”. El acelerado despliegue del almacenamiento no solo reduce los costos energéticos y mejora la fiabilidad, sino que también “garantiza el suministro eléctrico en los hogares durante los apagones”, una preocupación central ante el aumento de fenómenos climáticos extremos y picos de consumo.

Según el informe, las instalaciones de almacenamiento independiente aportaron casi 30 GWh de nueva capacidad en 2025, mientras que los sistemas híbridos acoplados a energía solar sumaron 20 GWh. El almacenamiento residencial registró un crecimiento interanual del 51%, con 3,1 GWh instalados, empujado por nuevos incentivos y el auge de las centrales eléctricas virtuales en estados como Massachusetts, Arizona e Illinois.
Los datos publicados proyectan para 2026 la instalación de 70 GWh adicionales, aunque advierte sobre la reestructuración de la cadena de suministro global y el impacto de nuevas regulaciones como la Ley One Big Beautiful Bill y los requisitos sobre “Entidades Extranjeras de Interés”. Muchas empresas chinas deberán reducir su participación accionaria en el sector de baterías estadounidense por debajo del 25% para cumplir con las nuevas reglas, lo que, sumado a la imposición de tarifas, genera un cuello de botella temporal en la oferta de módulos certificados de primer nivel.
La transición energética está experimentando un giro estructural en EE.UU. y lo demuestra que el país prevé para 2026 el mayor incremento anual de capacidad eléctrica limpia desde 2002, con 86 GW de nueva generación renovable; el 51% provendrá de la energía solar, mientras que el resto lo aportarán la eólica, el almacenamiento en baterías y proyectos híbridos. Este salto récord confirma un cambio de paradigma en la matriz energética, donde la combinación de renovables, innovación tecnológica e inversiones masivas redefine la producción, el almacenamiento y la distribución de la electricidad.

Cinco tendencias que definirán el sector
Uno de los motores más destacados es el boom del almacenamiento energético, que permite almacenar el exceso de energía solar y eólica durante los picos de producción, liberar electricidad en momentos de mayor demanda y estabilizar la red frente a variaciones climáticas. El auge de las baterías a escala de servicios públicos y la rápida adopción de sistemas domésticos está configurando lo que los expertos describen como “redes eléctricas inteligentes distribuidas”, capaces de gestionar la energía de manera eficiente, descentralizada y flexible.
El informe de la SEIA y Benchmark Mineral Intelligence señala que, a pesar de los avances, la industria enfrenta desafíos vinculados a la cadena de suministro, la regulación y la integración de tecnologías emergentes. Según el análisis especializado de la consultora Wood Mackenzie, cinco tendencias definirán el sector en los próximos doce meses:
– La reestructuración de la cadena global de suministro de baterías, con el dominio chino bajo presión y una transición hacia mayor producción doméstica.
– La regulación de la formación de red, que transforma los inversores de una curiosidad técnica a una exigencia regulatoria para garantizar la estabilidad de la red en escenarios de alta penetración renovable.
– El crecimiento de tecnologías de almacenamiento alternativas al litio, como los iones de sodio, baterías de flujo y hierro-aire, con acuerdos de suministro de miles de megavatios-hora que diversifican el mercado y mitigan el riesgo de escasez de litio.
– La explosión de la inteligencia artificial y los centros de datos crea una demanda sin precedentes de “velocidad de generación de energía”. Los desarrolladores están ubicando almacenamiento junto a los centros de datos para gestionar cargas masivas y evitar cuellos de botella, situando el almacenamiento como la segunda fuente de energía in situ más común después de las turbinas de gas.
– La expansión global de sistemas híbridos, en los que la energía solar se combina con baterías, está desplazando a los proyectos solares independientes en mercados saturados como Australia, India y Europa. Los precios de captura de la energía solar han caído tanto que los desarrolladores añaden almacenamiento para desplazar la generación a los picos nocturnos, un modelo que los Estados Unidos lideró y ahora se expande rápidamente a otros mercados.
En el plano industrial, el almacenamiento de energía ya se consolidó como un pilar estratégico. El informe consignó que los fabricantes de celdas de batería en 2025 reorientaron su producción desde vehículos eléctricos hacia sistemas estacionarios, logrando una producción de celdas de iones de litio para almacenamiento que superó los 21 GWh, suficiente para abastecer de energía a una ciudad como Houston durante toda una noche. Las plantas estadounidenses ahora cuentan con la capacidad de producir casi 70 GWh anuales de sistemas de almacenamiento, lo que implica una infraestructura en constante expansión.